
Soy de la época del panadero, que por la zona del “brigidal” * hacía el pan y los biscochos en un rancho. El hombre amasaba magia y tenía una mano espléndida para hacer sus facturas, en una pieza vivía y en la otra amasaba y cocinaba el pan. Había que ir temprano, el tipo hacia pocas cosas, pan casero, biscochos y rosca de chicharrones, solo cocinaba para vivir el y darle –ahora así lo veo- placer a unos pocos que comíamos su pan. Era un buen motivo, siempre, llegar antes de la 8 de la mañana, y mientras se esperaba, algún enterado se arrimaba y era motivo de platicas mañaneras, todo eso adornado con el rico olor a pan y biscochos que salía del rancho, presagiando una buena horneada y un mejor desayuno. Mientras te trepaba por la cabeza otro olor lleno a sal mezclado con el olor a mar y las notas de las olas, rompiendo allí cerquita, mientras alguna gaviota andaba jugando con el viento dejándose llevar como si flotara en el espacio, lleno de azul intenso. Algún perro medio muerto de hambre, deambulaba tempranito por la calle solitaria y algún hueso viejo le servía para engañar el estómago vacío, con una cansina imagen el can despreocupado, ni veía que el sol ya estaba levantando por encima de las chapas de los ranchos de el camino que baja a la playa de los pescadores. Esos despertares, no se borrarán jamás en mi memoria, los tengo tan vívidos como el olor que desparramaba aquel panadero en su rancho. Hasta hoy parece lo siento, será la nostalgia que se te pega al cuerpo con el paso de los años; será que te pones melancólico con aquellas cosas y momentos que quizás, solo queden contigo y se vayan también igual. No sé si será que me estoy poniendo viejo y quiero traer nuevas memorias a los recuerdos lindos, será que es necesario, por estos tiempos, regresar para quedarse o refugiarse un poco en él.
Será el barullo o la velocidad que lleva este pueblito, que se transforma, como destino inevitable frente al progreso; que muchas veces es una sutil condena y cobra un alto precio.
Que hombre valiente este tipo, en su rancho había un cartel que decía “no se reserva ni pagando”, si querés comer hoy vení temprano hace la cola y te vas con el pan y los biscochos. Ese panadero no sabía de marketing, ni de apuros, ni de cuánto dinero haría en la temporada, él lo hacía, quizás sin saberlo, por los pocos que íbamos temprano a la puerta de su rancho. Lo que tampoco el nunca podría imaginar, que hoy un tipo, mas de 25 años después se acuerda de su pan, de su olor y de aquella Punta del Diablo, que se disipa en la nostalgia del tiempo. En momento de hoy, pareciera que quiera rescatar ese tiempo y espacio quizás para detenerlo y que no se valla, que no se valla como el pan, el poco pan que hacia el panadero aquel, que ya no está. El rancho aún está en pie, quizás pase alguna mañana para ver si me tropiezo con un olor parecido, si puedo ver el mismo cielo y sentir el mismo ruido de las olas al romper entre las piedras. Quizá este solo es ese intento, no solo de recordar, sino fijar esas vidas que también ayudaron al hoy a los que aquí estamos, casi como un homenaje a esos tipos, que como tantos hicieron algo por los demás y forjaron una identidad propia. Quizás, el panadero sin saberlo, es el responsable que hoy este viviendo aquí, ese olor quizá ayudo a que me quedara, será por eso que hoy lo estoy buscando nuevamente, casi como un bebé busca el pecho de su madre para el alimento. Sin lugar a dudas que nuestro presente, siempre se forja en el pasado, el mío aquí, tiene que ver con este lugar y sus cosas, me mantengo vivo con los recuerdos, hoy le tocó al panadero, aquel que no reservaba ni pagando. Salud.
*Brigidal: zona sur-este del pueblo, de espalda a la viuda casi, el viejo Brígido, ya muerto, tuvo varios hijos, no sé cuantos, esa zona, su zona, se le llamó así, por la cantidad de hijos que ayudó a traer al mundo; así este ciudadano hizo patria!
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Muy bueno, es una de esas historias, de gente que creo ya no va a existir mas. Un abrazo
El tipo era el Gringo y la verdad su pan nos quedó a todos… hasta los días q se olvidaba de ponerle sal estaba buenisimo con manteca y dulce de leche!
muy linda historia, gracias
es verdad ,nos turnabamos c mis hijos p ir a buscar el pan……tambien estaba el ¨¨´´gringo c sus ojitos deliciosos
..¡que lindo!… no hace 25 años, pero si unos 12 0 13, unos amigos, Julio, Patri y Flor, nos invitaron a conocer Uruguay, nosotros siempre veraneábamos en Villa Gessel, desde jóvenes y despues casados y con los hijos pequeños, pero decidimos cambiar y fuimos….Conociendo ese hermoso país, llegamos a Punta del Diablo, y conocimos al panadero,.. con Facu, que en esa época tenía unos 7 años, nos levantábamos tempranito para ir a buscar el pan, mientras Pauli y papá dormían, y los despertábamos con el desayuno…Cómo olvidar al verdulero!, con su infaltable saludo: ¡buen día vecina!.. y a la chilena con sus artesanías, El Tiburón: qué manera de comer mariscos!, El Quijote, con las comidas que Pau inventaba y los mozos se deshacian por complacerla,y los buñuelos de algas después de la playa, las tortas fritas, los cafés con Patri en la punta, la pesca en los días de lluvia!!!… era mágico!, en cualquier lugar los padres se vuelven locos si llueve porque no saben que hacer con los chicos, para nosotros era una fiesta !!.. preparábamos las cañas, y esas redes pequeñas que nunca aprendí
el nombre y salíamos a pescar en las rocas, Julio cuidaba a los chicos, nosotros tomábamos mate, después devolvían los pecesitos al mar, y todos felices. La cabaña se la alquilábamos a Piyuco ¡de maravilla!!… al año siguiente se incorporaron a nuestras vacaciones los Albert y Marisel con sus tres pequeños, y fueron vacaciones maravillosas,no se bien cuantos, pero varios años, luego los chicos crecieron,y un verano quisieron hacer surf, y surfearon por supuesto!.. el tiempo pasó, los chicos crecieron más, ahora viajan solos, con amigos o con los novios y novias… peeeeroo… dijimos: en enero 2011 nos vamos a Punta del Diablo, y saben qué?… no hizo falta preguntarles ni invitarlos, a Punta del Diablo vienen con nosotros.
CACHO , ME EMOCIONO SU NOTA, GRACIAS, CREO Q TODOS TENEMOS UN AROMA , GUARDADITO MUY DENTRO DEL CORAZON , QUE NOS RETROTRAE EN EL TIEMPO, TAL VEZ EN MONTEVIDEO SEA MAS DIFICIL DE ENCONTRARLO, PERO ESTA, ESTA SIEMPRE EN NUESTROS RECUERDOS, UN SALUDO .
Estimados,gracias por compartir estos momentos gratos que cada uno tenemos de este lugar. Del panadero que hablo,es en el Brigidal,averiguarè su nombre y es posible que no haga 25 años pero si,mas de 20. El Gringo (no escribo el apellido ya que temo cometer un error) estaba más arriba,solo metros,claro otro personaje,otro pan otra historia.Mañana bajaré al pueblo y averiguaré nombres y fechas. Las exageraciones,en este caso,son vàlidas,forman parte de los recuerdos,todas las cosas agradables tendemos algunas veces a agrandarlas y está bien que se haga así. Ampliaremos,un abrazo a todos.
La verdad que me emociono tu historia. Uno siempre intenta encontrar paralelismos con su vida propia. En mi caso en particular estoy conociendo este año Punta del DIablo, gracias a otra persona….mi compañero de vida…que me ha llevado a ese maravilloso pueblo. Espero poder comenzar a trazar esta parte de mi historia en este pueblo tan magico como es punta del diablo. Gracias por compartir parte de tu historia……
E .LEIDO LOS COMENTARIOS Y ME GUSTARON.EN ESTAS FIESTAS ESTARE VISITANDO ESE HERMOSO LUGAR POR PRIMERA VEZ .
Uy Cacho, qué lindo relato, se siente tan vívido !!! Aleluya por los lindos recuerdos y Aleluya por los nuevos que cada dia se arman !! Un abrazo