Una aurora de frío, se desviste
con la bruma espera, que se lleva el mar;
después de las fortalezas diviso
una lanza que hiere la soledad.
Las aguas golpean contra las rocas,
la espuma sedosa se precipita
sobre la tierra, cubriendo el verde,
con un manto infinito, blanco nupcial .
Detrás de las grises piedras se esconden
las frágiles barcas de pescadores
esperando que amaine para zarpar;
y mas allá de la lánguida playa
esta esa misteriosa mujer viuda
que nadie conoce y nada nos dirá .
Sobre los medanos algunas casas
se adaptan al oleaje de la arena ,
sufriendo su madera, como esperando
un habitante que talvez llegará.
Desembarca mi alma, que nadie espera
conquistando, el silencio ancestral
recorre mi mirada con el viento
¡buscando, al fin! tus labios para besar
Gabriel irigaray
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molina… soy uno de los tanto de por ahi.
buen poema..traen muchos recuerdos…una biografia tal cual…