La increíble belleza de San Miguel!

La increíble belleza de San Miguel!

 

Un Parque Nacional de 1500 hectáreas, abundante en llanuras bajas y lagunares que se dan lugar entre sierras rocosas.

Y hay cerros de renombre que alcanzan su jerarquía y nos hacen elevar la mirada para verlos: por ejemplo el Cerro Vigía con sus más de 150 metros de altura, y el Cerro Picudo tampoco se queda atrás con su centenar de metros por sobre el nivel del mar.

 

Toda esta topografía del parque se encuentra en su mayoría cubierta principalmente por pajonales. Es un lugar en donde la flora crece intensa y con ganas, para representarlo solo vale mencionar el vigor con el que crece el arrayán, el palo de fierro, la coronilla, el tembetarí y el tarumán.

 

Y la fauna, gustosa con el ambiente, también hace de las suyas. Es de esta forma como numerosas especies de aves (como picaflores, cuervos, churrinches y muchos otros) eligen los bañados para hacer nido, alimentarse y permanecer. Pero no son las únicas, ya que cada tanto se puede ver algún ganado bovino u ovino criollo pastando a la lejanía (una reserva en nuestro país), una variedad excéntrica en nuestro país.

 

El imperdible: Sin dudas que el Fuerte de San Miguel es un clásico, su visita no puede ser olvidada ni evitada por nada del mundo!  (¡los ojos y los recuerdos estarán por siempre más que agradecidos!). Fue en sí mismo un lugar de disputa, ya que comenzó a ser construido en el año 1734 por los españoles, pero a apenas 3 años de haberlo iniciado es tomado por las fuerzas portuguesas. Y fueron ellos quienes definieron su diseño tal cual lo conocemos hoy.

 

Recorrerlo es un paseo por la historia desde el presente: un puente levadizo que detrás de sí guarda “entre algodones” a una colección histórica que no tiene desperdicios. A través de ella se reproducen los espacios en los que habitaron todos los bandos que vivieron el lugar desde adentro.

 

Además, es interesante también hacerse un tiempito para indagar en el cementerio histórico y el museo a Horacio Arredondo (el mismo que impulsó el cuidado del ganado que comentábamos más arriba) en el que hay una diligencia que data de principios del siglo XIX, un rancho de barro y mucho más!

 

Cuéntanos, ¿has visitado la zona? ¿Qué te ha parecido?