Punta del Diablo: una increíble aventura para los amantes de la naturaleza

Punta del Diablo: una increíble aventura para los amantes de la naturaleza

Punta del Diablo es una de las mejores opciones para realizar viajes, también, de aventura

Sí, muchas personas ya lo descubrieron, la belleza natural de Punta del Diablo te deja boquiabierto, así nomás. Entre los lugares más hermosos que tiene la zona, te encontrarás con playas increíbles, parques asombrosos, campos serranos, el monte de ombúes más grande del mundo, misteriosas plantaciones de palmeras y mucho más.

 

 

Cuándo ir a Punta del Diablo

  • En cualquier momento del año se pueden realizar excursiones por la zona si el tiempo lo permite.
  • Durante el invierno la actividad que mejor puede realizarse es la de visitar los parques que hay, pescar, hacer trekking en las serranías, conocer los fuertes y fortines que dejó la historia de la zona, aprovechar con exclusividad la tranquilidad del pueblo. También, otra actividad perfecta para este momento del año es el avistamiento de ballenas.
  • La primavera, la temperatura agradable y el sol suave, permite combinar los paseos con otras actividades al aire libre: por ejemplo, andar en bicicleta, caballo, salir a correr. También se pueden aprovechar para el avistamiento de aves que aprovechan a salir tentadas por los grados en aumento.
  • El verano es el momento ideal para hacer playa, porque se tendrá la seguridad de que las aguas estarán a la temperatura perfecta para darse un buen chapuzón. Otras actividades ideales para esta época son salir a disfrutar de la noche de Punta del Diablo, pubs, restaurantes, bares y discotecas ofrecen un escenario maravilloso para relajarse y pasarla bien.
  • El otoño es uno de los momentos más maravillosos para disfrutar de la vida del pueblo, ya más tranquila que en los meses anteriores, y disfrutar de la playa. Que aún conserva cierta temperatura y un color transparente que es tan hermoso que deja sin respiración.

 

 

Las mejores excursiones por Punta del Diablo

  • Del pueblo al Parque Nacional Santa Teresa: un viaje por la ruta 9 al encuentro de una fortaleza legendaria, una piscina seminatural (“El Chorro”), una pajarera, un espacio verde de una belleza surrealista a medida que se ingresa al interior del parque.
  • Hacia el Puente Colgante de La Coronilla: Punta del Diablo está rodeado de lugares para escapadas aventureras, como por ejemplo, la de este puente sobre el canal Andreoni. Un pasaje muy divertido sobre madera y fuertes tensores que desafían el equilibrio del visitante.
  • Hasta el Monte de Ombúes: una de las joyas que hay en Rocha es una agrupación de ombúes que abarca 20 kilómetros de extensión y se encuentra entre las más grandes del mundo. Es uno de los lugares favoritos por los visitantes, quienes se maravillan por el porte increíble de los añejos árboles y por el ambiente que generan. Está próximo a la Laguna de Castillos, otro de los tesoros de la zona, un lugar perfecto para el avistamiento de aves.
  • A las playas: De los Pescadores, de la Viuda, del Rivero, Playa Grande… Punta del Diablo tiene una increíble colección de playas, aguas claras, olas para todos los gustos, grandes rocas y arenas finas y blancas conforman un paisaje que deja encandilado ante tanta belleza a todo quien lo visite. Resulta espectacular el recorrido a pie por cualquiera de los rincones de este escenario.
  • Al Potrerillo de Santa Teresa y la Laguna Negra: una estación con una increíble diversidad en flora y fauna. Un paseo no solo para deleitarse con los fantásticos montes indígenas, praderas y costas arenosas, sino que también para apreciar a 150 especies de aves, 30 anfibios y reptiles, 27 de mamíferos y más de 380 especies de flora.  Un imperdible que te dejará con la boca abierta y muchas energías, e ideal para combinar con la Laguna Negra, conformación que se encuentra conjunta y que es una de las más extensas de Uruguay.
  • Hasta el Fuerte de San Miguel: forma parte del Parque Nacional de San Miguel. Este monumento histórico ofrece una maravillosa excursión por una estructura asombrosa que es testimonio de la época colonial. Un paseo por tiempos pasados que puede condimentarse con el ingreso por el museo criollo y al cementerio histórico que hay también en el predio.